No se le había ocurrido que el embarazo era una paradoja total. Resultaba paradójico que sólo las hembras de la especie pudieran llevar a cabo tan asombrosa hazaña, mientras estaban quizá menos preparadas psicológicamente para ello que el macho. A ninguna mujer le gusta verse los pechos caídos y el vientre abultado, por maternal que sea. La apariencia de una mujer siempre es importante, y la apariencia de una embarazada tiene poco de atractivo.
– Evan Hunter…yo experimentaba, frente a las personas desprovistas de todo encanto físico una especie de molestia, de ausencia; su resignación a no complacer me parecía una enfermedad indecente. Porque ¿qué buscamos todos sino gustar?
– Francoise SaganNoche para encontrar casa.
Me quitó lo que tenía, en una palabra: confianza. No quiero hacer una apología, ya menos un reclamo. Lo cedí, pedazo a pedazo, por supuesto no lo entregué todo. Ella sí, eso decía, y me convencía. Sé que no, que todos mentimos y en privado nos pedorreamos. Sentía una soga al cuello…
-Una soga que tú te amarraste.
-¿No te habías ido?
-Nadie se va de aquí.
-¿Tú, también?
-Y yo, jamás me olvides.
-¡Vaya!, esto se torna un diálogo.
-Una mesa redonda.
-Al menos ahora estás tú.
-No te dejaría con esta parvada de urracas merodeando.
-No tienes que cuidarme.
-Ni creas que lo hago. Soy sólo tu guía.
-¿Y eso?
-Tú lo decidiste.
Ahora lo recuerdo: Todo es ilusión, pero esta ensoñación es toda nuestra realidad. Envueltos en cientos de capas, constituidos de toda clase de afectos y efectos, tratamos de encontrar la relación entre todas las cosas. Engreído intento de sobrepasar lo inmanente, la sustancia que se balancea y se retuerce.
-¡Aterriza, carajo!
-¡Eso intento!
-No me convence ni un ápice tu esfuerzo.
Es cierto, no se llevó nada. La abandoné: dejé mi confianza arrumbada, la sustituí con ella. Como si ella fuera la solución de mis problemas, creí era la panacea para este hueco insondable en mi interior.
-Dime si es lo que intentabas ser.
-¿A quién le hablas?
-A ti, por supuesto.
-Idiota, no obtendrás nuevas respuestas. Únicamente soy el reflejo que albergas de mí, un fantasma que atraviesa siempre los mismos senderos del bosque de tu recuerdo. Seré como fui.
-Permaneceremos iguales en tu memoria.
-Lo sé.
-No tienes ni puta idea.
-¡Claro que la tengo! Porque he visto a estos fantasmas tornarse verdugos. He sentido su rigor ejercer sobre mí.
-Calma, pequeño borrico, ahora sólo ves fauces en todas nuestras bocas, pero olvidas el néctar que guardamos dentro de ellas.
-¡No lo olvido!
-Lo haces, es inevitable.
-Tienes que dejarnos desvanecer.
-¿Se marcharán algún día?
-Nunca por completo.
-Mas sería insensato temer esto.
Soltar las amarras. Dejar que el viento nos lleve. Ser nuestro propio azar. Una moneda al aire. Una simple apuesta.
-Frases hechas.
-Un cliché.
-¿Qué quedará?
-Lo importante.
-¿Tú?
-Ya soy parte de ti.
-Eso era todo.
-Esencialmente, sí.
De diseño, arte y artesanía.
La importancia de estas tres actividades rádica, como en todo producto humano, en trascender las instancias naturales, esto es, en rebasar las limitaciones naturales del hombre y transmitir algo más allá de las circunstancias naturales, vida, muerte, espacio y tiempo: hablamos de cultura.
Ahora bien, el que las tres disciplinas produzcan objetos en sentido ámplio, hace que esta transmición, o comunicación, perviva incluso en otras culturas diferentes de la que lo generó. El lenguaje plástico del que se valen para comunicar puede ser leido e interpretado desde otros horizontes.
Así los productos del arte, la artesanía y el diseño, rebasan por mucho su finalidad primaria, ya sea estética, tradicional o funcional, para mostrar por sí mismos una arista de una cultura dada, de una visión de mundo.


